sER PARTE DE LA NATURALEZA

En el jardín, afuera de mi ventana, están creciendo unas flores muy bonitas. No tengo mucho conocimiento en flores, no sé cómo se llaman, porque no son la semillas que se suponían que eran, pero me gusta salir a mirarlas y verlas resplandecer bajo este sol de invierno.

Hace unos días llovió y cuando abrí la ventana, vi a las flores un poco inclinadas con gotas de agua aún en sus pequeños pétalos. Lejos, se escuchaban algunos pájaros cantar y se sentía la humedad en el ambiente.

Esa flor no se cuestiona su naturaleza como flor. Acepta lo que la lluvia trae, toma lo que necesita, se recupera y sigue floreciendo.

Qué fácil es olvidarnos de nuestra naturaleza humana, como si estuviésemos por encima de ella y no siendo parte de ella y por ende, de cómo todo lo que ocurre tiene un efecto en nosotros, seamos conscientes de eso o no.  

No sé cómo va la evolución, pero sé dónde estoy ahora: como un pequeño punto en el universo infinito junto a una flor.

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Aceptar que somos parte de la naturaleza, que somos tan vulnerables como una flor ante la lluvia, es lo que nos permite empezar a ver este efecto en nosotros y así también a tomar consciencia de que cómo nosotros también afectamos a todo lo que nos rodea, incluso más allá de lo que podemos percibir.

The Solutions

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